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“Los países pobres están desarrollando a países ricos”

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Escrito por ALEJANDRO ZEGADA/EL PAÍS.-La historia cuenta que los países ricos entregan generosamente su riqueza a los países pobres del sur global, para ayudarles a erradicar la pobreza y a subir por la escalera del desarrollo.

Como evidencia de su buena voluntad, según la OECD (que agrupa 35 países ricos liderados por EEUU, Reino Unido, Japón, Australia) los países ricos transfieren más de 125 mil millones de dólares anuales en ayuda a los países pobres.

Sin embargo, un reciente informe conjunto de la organización Integridad Financiera Global (GFI, de EEUU) y del Centro de Investigación Aplicada de la Escuela Noruega de Economía, muestra que el flujo de dinero que va desde los países ricos hacia los pobres “palidece” en comparación con el flujo que va en la dirección opuesta.

Este estudio incluye todos los recursos financieros transferidos entre países ricos y pobres cada año: no sólo cooperación o ayuda inversión extranjera y flujos comerciales, sino también transferencias no financieras como la cancelación de deudas, transferencias sin contrapartida como las remesas, y la fuga de capitales generalmente no registrada.

El año 2012 (último año del que hay datos disponibles), los países subdesarrollados recibieron un total de 1,3 billones de dólares (millones de millones), incluyendo todo tipo de ayuda, inversión e ingresos provenientes del extranjero. Pero ese mismo año, sufrieron una fuga de cerca de 3,3 billones de dólares. En otras palabras, los países en desarrollo enviaron al resto del mundo 2 billones de dólares más de lo que recibieron.

Y si se observan los datos de todos los años desde 1980, el flujo neto de fuga de dinero suma 16,3 billones de dólares, lo que casi equivale al PIB de los EEUU.

Según el experto Jason Hickel, de la London School of Economics, lo que esto significa es que “la narrativa generalizada del desarrollo está al revés. La ayuda está efectivamente fluyendo en reversa. Los países ricos no están desarrollando a los países pobres; los países pobres están desarrollando a los ricos”.

¿En qué consiste este flujo hacia el Norte?

Algunos de estos flujos son pagos de deuda. Los países en desarrollo han desembolsado más de 4,2 billones de dólares sólo en el pago de intereses desde 1980, que va directamente a los grandes bancos de Nueva York y Londres especialmente.

Otro importante flujo son los ingresos que las empresas transnacionales obtienen de sus inversiones en los países en desarrollo. Por ejemplo, las ganancias de British Petroleum obtenidas con las reservas petroleras de Nigeria. O las ganancias que extraen de Bolivia las transnacionales como Sumitomo (Japón), Total (Francia-Bélgica), Repsol (España).

Pero la porción más grande está compuesta por los flujos no registrados (y normalmente ilegales) de fuga de capital. Según cálculos de GFI, los países en desarrollo han perdido un total de 13,4 billones de dólares gracias a la fuga de capital no registrada desde 1980.

Y muchos de estos flujos no registrados se dan a través del sistema de comercio internacional. Según explica Hickel: “Básicamente, las empresas (extranjeras y domésticas (reportan precios falsos en sus facturas para poder sacar el dinero de los países en desarrollo directamente hacia paraísos fiscales y jurisdicciones que aplican el secreto fiscal”. Esta práctica es conocida como “facturación comercial falsa”.

“Generalmente, el objetivo es evadir impuestos, pero a veces esta práctica es utilizada para lavar dinero o eludir controles de capital”, advierte el experto. En 2012, los países en desarrollo perdieron 700 mil millones de dólares a través de esta facturación comercial falsa, que fue cinco veces mayor a las cifras de ayuda financiera recibida por los países pobres ese año.

Según GFI, hay también otros mecanismos difíciles de detectar y medir, y estima que en total el flujo que sale de los países pobres hacia los ricos suma cerca de 3 billones de dólares por año, lo que equivale a 24 veces más que el presupuesto total de ayuda que sale de los países ricos hacia los pobres.

O sea que por cada dólar de ayuda que reciben los países en desarrollo, pierden 24 dólares en flujos netos de salida.

Envían caridad en vez de justicia

Dado que la fuga de capitales es una parte grande de este problema, las compañías que mienten en sus facturaciones de comercio e impuestos tienen gran parte de la culpa, pero también es cierto que es fácil para ellas salirse con la suya, y esto es gracias a los paraísos fiscales.

Existen más de 60 paraísos fiscales alrededor del mundo, la mayoría de los cuales son controlados por países occidentales. Hay paraísos fiscales europeos (como Luxemburgo y Bélgica), estadounidenses (como Delaware y Manhattan). Pero de lejos la red más grande de paraísos fiscales está centrada alrededor de la ciudad de Londres, que controla jurisdicciones que aplican el secreto bancario a través de las dependencias los territorios de ultramar de la Corona Británica.

Por tanto, afirma Hickel, “los países pobres no necesitan caridad, necesitan justicia. Y la justicia no es difícil de cumplir”.

Además, el experto asegura: “podríamos eliminar el exceso de deuda de los países pobres, cerrar las jurisdicciones que aplican secreto bancario, penalizar a banqueros que facilitan la fuga ilícita de capital”.

En sí, “sabemos cómo arreglar el problema. Pero ello significa enfrentarse contra los intereses de poderosos bancos y corporaciones que extraen significativos beneficios del sistema existente. La pregunta es: ¿tenemos la valentía?”, finaliza.