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Dom, Jun

Agricultores temen por sus cosechas y los alimentos tardan en llegar

Agrícola
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Por la crisis sanitaria, los pequeños agricultores temen perder sus cosechas ya que no pueden llegar a ellas o no pueden sacarlas a los mercados. Varios productos tardan en llegar a los centros de abasto y los precios suben pese a los controles.

“Somos la despensa de La Paz. Las comunidades de la provincia Murillo somos agricultoras y ahora estamos arruinadas. Los productores no podemos transitar y tampoco podemos vender a los mayoristas, mitad estamos salvando en las ferias pero la otra mitad se está perdiendo en el campo”, señala Martin Blanco, productor de duraznos de la localidad e Aramani en las faldas del Illimani.

Tras la confirmación de los primeros infectados con Covid-19 en el país, el Gobierno boliviano declaró la Emergencia Sanitaria y la cuarentena total. Se procedió al cierre de los caminos interprovinciales, interdepartamentales y de las fronteras. Para garantizar la alimentación de la población se autorizó el transporte de los alimentos, sus productores y comercializadores.

En la zona sur, los productores fueron capacitados para una atención segura.
Foto: Concejo Municipal
“Hay que resguardar todo lo que es la cadena productora alimenticia para tener nuestros mercados abastecidos como los tenemos hasta ahora. Hemos hecho una evaluación y todo está en orden”, señalo el ministro Arturo Murillo. Su par Fernando López aseveró que hay permiso de circulación para el transporte de estos insumos. “Pedimos a los camaradas que si ven un camión con verduras los dejen pasar”.

Sin embargo, no todos se benefician de estos pases de tránsito. Los pequeños agricultores aseguran que tiene n serios problemas para sacar sus productos, lo que significa un alza de precios en el mercado y pérdidas económicas para las comunidades. Y si bien se agiliza el paso a las ciudades no funciona igual hacia el área rural.

Temor por las cosechas y los productos

Blanco llegó junto a su esposa a los mercados móviles del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Esta instancia se encargó de gestionar la venta directa del productor al consumidor para abastecer a la población y a la vez ayudar a los pequeños productores que no cuentan con certificación o aval del gobierno central, departamental, municipal o de alguna otra entidad que les dé vía libre para transportar alimentos.

Junto a Blanco llegaron otros pequeños agricultores de Palca, Mecapaca, Zongo, Hampaturi y Viacha. Todos están en la misma situación.

Mercado Rodríguez a momentos del cierre de ventas a mediodía Foto: Freddy Barragán
“Estamos en época de cosecha y para muchos de nosotros es el único ingreso. Solo en mi comunidad somos unas 100 familias y más de 200 productores de frutas, verduras y hortalizas, imagínese cuantos más son en las otras comunidades del lado del Illimani. ¿Y las otras provincias? Seguro están igual”, dice

Él es productor de duraznos que se cosechan una sola vez al año. No siembra otros árboles frutales porque teme que lleven enfermedades a los duraznales. “Hasta el año no voy a tener cosecha y si no vendo todo no tendré platita”, comenta.

Doña Arminda salió desde Hampaturi con todo tipo de verduras. Dice que no tenía conocimiento de la emergencia al igual que mucha gente del campo, donde se produce todo lo que la ciudad consume.

“Esos permisos no es para todos y no hay como transportar. Por eso es que llega poco y de eso se aprovechan los minoristas para hacer subir los precios. Allá están las verduras en la chacra”, relata mientras ordena unas cajas tunas, achojchas y tomates.

Pero los permisos para transitar no son los únicos problemas. En los Yungas hay cientos de camiones con frutas y verduras que salían hacia las ciudades o que entraban a la región con abarrotes y que están parados en mitad del camino. En la última semana se reportaron al menos cuatro derrumbes en la carretera Caranavi-Quiquibey y la Asunta-Chulumani.

La Defensoría del Pueblo reportó que en el sector denominado Escabeche había productores y transportistas detenidos por más de tres días. En todos los derrumbes los afectados reportan una tardanza de la ABC para rehabilitar los caminos, además de intensas lluvias que entorpecen los trabajos.

Los supermercados cuentan con provisión de verduras.
Foto: Morelia Eróstegui
Hacia la provincia Ingavi para evitar el traslado de personas se endureció los controles haciendo un corte entre las localidades rurales y en los mercados de las ciudades. Además con las restricciones de circulación muchos de los pobladores no pueden atender al ganado y gente que vive en las ciudades no pudo volver a sus pueblos para la cosecha.

En las Machacas y Corpa los pobladores señalan que ya no se puede encontrar harina, azúcar, arroz y otros similares y en la ciudad el queso y la leche de esta región empieza a escasear. Hay preocupación por la cancelación de las ferias ya que estas son las fuentes de abastecimiento y de venta. En estos encuentros los pobladores que no pueden salir a las ciudades venden sus productos a intermediarios que a la vez llevan a estos lugares abarrotes, creando un sistema que surte a los pueblos de todos tipos de alimentos.

Zenobio Vargas, un machaqueño dedicado al ganado y lácteos señala que no le quieren dar permiso para trasladar sus productos. Explica que la leche se echa a perder y aunque haga quesos no hay quien los compre. Lo mismo pasaría si optara para hacer yogurt.

“Tampoco hay un plan para articular y agilizar el abastecimiento. Estamos en crisis y deberíamos organizarnos porque la situación no es normal. En el campo no hay información, si alguien nos dijera como debemos preparar los alimentos, qué cosas están faltando o dónde; nosotros podríamos organizarnos para mandar a todos los mercados. Así no faltaría la comida a nadie y nosotros no perderíamos nuestra cosecha”, afirma Blanco.

Sin proveedores y con precios altos

“Ya no tengo muchos productos, sobre todo los enlatados. Estamos llamando a los proveedores pero no contestan y tampoco vienen”, señala una de las caseritas del mercado Antofagasta, a una cuadra de la terminal de buses de La Paz.

La situación se repite en los puestos de abarrotes de varios mercados de las laderas. Los proveedores de enlatados y otros productos que llegan del exterior –en especial de Perú- han bajado las entregas porque la crisis sanitaria se replica en otros países y eso afecta a la provisión.

En el mercado Rodríguez los vendedores de este rubro dicen que están acabando su stock y temen quedarse sin mercadería ya que muchos productos no están llegando.

Las verduras orgánicas también llegan a las ciudades.
Foto: Morelia Eróstegui
“Lo que tenemos es de antes dela cuarentena, vimos que en otros países ya estaban paralizando sus actividades entonces tomamos previsiones. Pero ya se está acabando porque hay alta demanda, los clientes compran en cantidad. Tampoco podemos medir lo que vendemos porque pueden decir que estamos escondiendo los productos. Ni siquiera el ajo que viene de Cochabamba está llegando”, afirma desde atrás de un barbijo.

En su puesto hay un cartel con los precios, tal como ordeno la Alcaldía, pero la medida no se repite en todos los puestos. Aunque el mercado Rodríguez es uno solo, está conformado por varios sectores, de uno a otro los costos varían. Los compradores se quejan de que varios puestos están haciendo subir los precios.

Cerca la Illampu la libra de tomates esta hasta cinco y seis bolivianos mientras que cuadras más arriba, ya cerca de la calle Max Paredes o la Boquerón, el costo es de tres. Un manojo de apio que en los mercados móviles es vendido a tres bolivianos, en otros abastos cuestan hasta ocho bolivianos.

“Nosotras mismas estamos agarrando caro, porque no está llegando”, afirma una joven vendedora de verduras de la Rodríguez. Pasado el mediodía ya no puede vender sus productos y aunque debería irse a casa, afirma que se quedará hasta la noche.

“No están saliendo los productores, sus camiones no tienen permiso. Por eso nos estamos quedando incluso de madrugada para agarrar los productos que logran salir. Por ejemplo ayer llego un carro mediano, los brócolis estaban caros, antes vendía unos de buen tamaño a tres bolivianos cada uno, ahora están a dos por 15”, dice.

A diferencia de los pequeños agricultores que tienen problemas para llegar a los mercados, los avicultores señalan que su producción es normal y no hay motivo para un alza. Sin embargo en varios mercados y centros de expendio el costo sufrió un incremento. Pollos que en los camiones de las empresas cuestan entre 20 y 25 bolivianos, en el mercado y otros locales son comercializados entre 25 a 30. Los huevos llegan a costar a un boliviano la unidad.

“Hay cosas que están en buen precio pero hay otras que están mucho más caras, y depende también del puesto de venta. En los mercados barriales hay listas pero igual suben el precio, también será porque tardan más para conseguir las cosas”, protesta un comprador.