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Jue, Nov

Reactivación económica y perspectivas agrícolas

Agrícola
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que, en definitiva, han sido descuidadas por todos los gobiernos y, en forma más acentuada, especialmente por el anterior régimen que había prometido “atención preferente por tratarse de áreas en las que tenían que ver y actuar campesinos, indígenas y originarios”.

La realidad fue dura para estos sectores porque en casi l4 años “sólo se construyeron algunas pequeñas canchas de futbol y sedes sociales”, no se hizo nada en los campos de la educación, la salud, el asesoramiento, formación de profesionales campesinos, utilización de semillas, herramientas, maquinaria y otros que podían determinar adelantos efectivos de las áreas rurales. Lo hecho por ejemplo en Santa Cruz, fue debido a la iniciativa privada y nada por planificación o decisión del régimen que sólo utilizó a los pobladores para marchas y manifestaciones de apoyo partidario. Los extremos fueron mayúsculos, por ejemplo, en la atención de derechos propietarios de la tierra que sólo recibieron los interesados “adjudicándoles propiedad, pero sin libertad para disponer de ese derecho y menos que sirva en su momento como medio para el logro de créditos o ser, en última instancia, instrumentos hereditarios para los hijos. ¿De qué conquistas o avances se habla en favor de estas clases sociales que no han recibido beneficio alguno, siendo “preferencia” partidaria?

Analizar lo pasado, ya no sirve y lo que cuenta es qué y cómo se encarará el futuro, qué pasos se dará en favor de pobladores que deberán trabajar en las áreas agrícolas, qué presupuestos y asesoramientos profesionales tendrán conjuntamente su educación para incorporarlos definitivamente a todas las actividades.

La misión reservada al gobierno que se inicie en enero es grande e importante y ojalá no sea descuidada y sólo quede como sana intención. La actividad agrícola conjuntamente la agropecuaria deberá tener atención preferente para conseguir el desarrollo y progreso sostenidos en el futuro de la economía nacional porque la urgencia y necesidad de más alimentos será mayor no solamente en el país que deberá abandonar la costumbre de importar alimentos y otros productos de uso de la población.

Poseemos tierras que nunca han merecido atención por falta de población y carencia de inversiones. Tenemos tierras que jamás han sido cultivadas y, como simple ejemplo, se puede citar el caso de los grandes campos de Isiboro-Secure que bien pueden albergar a millones de ganados vacunos, caballar, porcino y otros; servir para plantación de árboles de ricas maderas y contar con extensas tierras fértiles para cultivo de alimentos, especias, frutas, hortalizas, etc. Las posibilidades agrícolas del país son infinitas y mientras no se tenga voluntad y conciencia de lo que debe hacerse, seguirán en total abandono. Depende, pues, todo de este gobierno y mucho más del próximo que deberán empeñarse en políticas de planificación efectivas y responsables con las que tendrá mucho que ver el sector privado que debe ser incentivado en toda forma.