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Jue, Ago

Región Metropolitana de La Paz, el potencial para alimentar a 2 MM de habitantes

Agrícola
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Alba Giraldo / La Paz Cuando se menciona la Región Metropolitana de La Paz (RMLP) todavía se tiene una idea vaga de su significado. Lo que se desconoce es que esta delimitación territorial comprende ocho municipios, entre ellos La Paz y El Alto, con un potencial productivo capaz de alimentar a 1,8 millones de habitantes.

El Alto, La Paz, Laja, Mecapaca, Achocalla, Viacha, Palca y Pucarani constituyen este territorio, que forma una región metropolitana que ha sido incapaz de convertirse en un destino atractivo para la inversión o el desarrollo productivo, en parte porque no se ha desarrollado una identidad en torno a ella ni sus potencialidades.

Recientemente se ha concluido la propuesta de un modelo de desarrollo regional sostenible que consolide a este territorio mediante el desarrollo y el potenciamiento de complejos productivos agropecuarios competitivos que, además, integren campo y ciudad.
El Modelo de Desarrollo Regional Sostenible para la Región Metropolitana de La Paz de Fundación Alternativas ha identificado lo que se necesita para que la RMLP sea capaz de alimentarse a sí misma y generar un intercambio comercial con otras regiones aledañas como los Yungas, los departamentos y países como Perú, Brasil y Chile; pero además genere empleos.

Según el estudio, la implementación de este modelo proyecta la creación de más de 196.200 empleos temporales y más de 3.500 empleos permanentes.

La Fundación Alternativas es una organización sin fines de lucro dedicada a fomentar alternativas sostenibles para garantizar seguridad alimentaria en las ciudades de Bolivia. Su trabajo está centrado en unir esfuerzos cívicos, públicos y privados en el diseño y la aplicación de políticas públicas, programas e iniciativas que permitan a los ciudadanos y a las comunidades satisfacer su derecho universal a la alimentación.
Covid-19 y un momento crítico

La seguridad alimentaria y el derecho a la alimentación han ingresado a un momento crítico para la población del planeta por la emergencia sanitaria del coronavirus, no importa dónde estén las personas… tienen que comer.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha informado este mes que 49 millones de personas en el mundo podrían caer este año en la pobreza extrema debido a la crisis desatada a causa de la pandemia e insta a apoyar las cadenas alimentarias y reforzar los sistemas de protección social para la nutrición.

“Si no se adoptan medidas de inmediato, cada vez está más claro que habrá una emergencia alimentaria mundial inminente que podría tener repercusiones a largo plazo para cientos de millones de niños y adultos”, dijo el secretario de la ONU, António Guterres.

Ya no se trata de importar alimentos para subsanar aquella intención de lograr la seguridad alimentaria, ahora además se trata de evitar que las personas caigan en la pobreza y la desnutrición.

La pobreza y las necesidades

Los ocho municipios de la RMLP registran diferencias sustanciales entre sí que deben ser subsanadas mediante la adopción de estrategias de desarrollo regional incluidas en el modelo.

Mientras que La Paz muestra una incidencia de pobreza de un 14,3%, Palca revela un índice superior al 87%, según el Censo de 2012. Paralelamente, Laja y Pucarani se encuentran en el orden del 83 al 86%, respectivamente, según se menciona.

El estudio destaca que existe una correlación directa entre acceso a servicios básicos y nivel de pobreza. En el caso de Palca, la cobertura de alcantarillado es prácticamente inexistente mientras que, en el municipio de La Paz, más del 90% de los hogares cuenta con este servicio.
El modelo, que forma parte de la propuesta Diseñando un Sistema Alimentario Integral, de Fundación Alternativas y el Comité Municipal de Seguridad Alimentaria de La Paz plantea potenciar la metropolización desde una integración planificada en torno a los sistemas de abastecimiento y distribución de alimentos.

De esa forma la cadena precaria de los sistemas alimentarios de la RMLP dejará de ser artesanal y rudimentaria. Se podrá pensar, por ejemplo, en caminos óptimos para el traslado de alimentos hasta los centros de abasto y fortalecer la relación entre productores y empresas además de inversores.

Se trata de una estrategia económica que se centra en el desarrollo de complejos productivos alimentarios, pero que al mismo tiempo sea resiliente, promueva la equidad social de los eslabones del sistema, la creación de áreas verdes y la reducción de la dependencia alimentaria referida a mercados externos.

Los ejes del modelo planteado son los complejos productivos de alimentos sanos, complejos agroindustriales de alimentos y complejos productivo gastronómicos.

Lo que se necesita

Según el estudio, es imperativa una construcción colectiva y la corresponsabilidad de todos los actores institucionales y sociales presentes en la RMLP. Para lograr implementar un modelo que es más que la suma de las partes, sino que considera a cada municipio con sus problemáticas y oportunidades.

Según las proyecciones la inversión pública, para lograr la total implementación de todos los componentes del modelo se estima en 18 millones de dólares y la privada en más de 550 millones. El 2019, Bolivia gastó 441,5 millones de dólares en la importación de alimentos, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), una cifra que se incrementa cada año.

Frente al panorama incierto de la pandemia y los cambios de vida en las ciudades del mundo, la precariedad de la cadena de los sistemas alimentarios de la RMLP implica un futuro incierto frente a la necesidad que tienen los ciudadanos de comer todos los días.

Ante la amenaza de una crisis alimentaria mundial, el modelo propone desarrollar mercados locales sostenibles e incrementar el crecimiento económico de la región.

Se concibe como una apuesta para hacerle frente a la incertidumbre de algo que hoy puede parecer tan simple como poner los alimentos sobre la mesa. Sólo que se trata de las mesas de casi dos millones de personas y mejorar toda la cadena productiva que comienza cuando el productor pone la semilla en la tierra… en algún lugar de los ocho municipios de La Paz.