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Dom, Sep

Impuestos paralizan una mayor producción

Agroindustria
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Cuando un gobierno actúa a ciegas, sin prever consecuencias de lo que hace y solamente cumple con sus fines demagógicos y populistas, ocurre lo que pasa en la industria nacional. Muchos son los impuestos que con el tiempo y el paso de muchos regímenes han sido creados y que son trabas seguras para el crecimiento de empresas que, sin freno, podrían crecer y aumentar su producción. Este tipo de procedimientos se ha incrementado durante el gobierno anterior y sus consecuencias las ha sufrido del Estado y el propio gobierno porque llegó un momento en que no se pudo corregir los traspiés cometidos.

Todo lo hecho -disponiendo la reunión de varios impuestos y concluir en contadas normas que se impuso luego de las medidas antiinflacionarias de 29 de agosto de 1995- ha quedado en nada, porque cada gobierno -y en grado mayor el masista- dispuso nuevas cargas e incrementos en las existentes. Esta medida, contraproducente en todo sentido, ha dado lugar a que la industria nacional y todos los medios productivos de bienes o servicios se vean constreñidos y sin posibilidad de desarrollo y expansión de sus negocios y menos de crear y perfeccionar lo existente, como ha sido la exigencia de todo el país.

Hay, pues, un trabajo ímprobo para las autoridades del nuevo gobierno que tendrán que estudiar muy seriamente lo hecho por el anterior régimen y tratar de corregir tanto yerro que ha postergado a nuestra industria y la dejó indemne ante la acción del contrabando que, sabiendo las trabas que sufre la industria nacional, aprovecha para introducir más mercadería al país, siempre en detrimento del comercio legal.

Todo muestra que el capital ha sido para el anterior gobierno el blanco de sus políticas negativas e impuso cuando quiso su demagogia para conseguir que la industria se debilite y más temprano que tarde periclite definitivamente con cualquiera de tres opciones: cerrar totalmente, transferir el manejo al sindicato de trabajadores o trasladar sus instalaciones a otros países.

La asfixia impositiva ataca por todos los flancos y entre las víctimas han estado medios de comunicación (especialmente prensa) que, siendo críticos a las políticas gubernamentales, han hecho uso de su libertad de prensa para cuestionar, censurar u orientar al gobierno sobre su forma de manejar los intereses del Estado. Por ello, para el anterior gobierno la mejor medida fue asfixiarlos con impuestos y, en casos, suprimirlos totalmente cargándoles multas e intereses para convertirlos en capital por no ser pagados; esta forma de agrandar lo indebido ha dado lugar a que cualquier empresa asfixiada termine debiendo entre tres y cinco veces más lo originalmente adeudado. En algunos casos se aceptó compensaciones con servicios prestados al sector público, pero en muchos otros no, porque el objetivo fue cancelar las posibilidades de crecimiento y desarrollo empresarial.

Fuente Editoral del prestiogo matutino El diario de La Paz