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Mié, Dic

Investigación. Cinco científicos hablan de la utilidad de la ciencia para nuestras vidas

Internacional
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Vida. El coronavirus ha develado las más bajas pasiones de los seres humanos y ha dejado claro que invertir en investigación científica es una cuestión de vida y muerte. Hoy sabemos, a fuerza de un tremendo empellón, que preservar la vida de los seres humanos está por encima de los caprichos y apetitos de los políticos.

Un hecho ocurrido la semana pasada también ha demostrado que la investigación científica ya es una cuestión de Estado. El Centro Nacional de Seguridad Cibernética del Reino Unido (NCSC) ha informado que un grupo conocido como APT29, un equipo de hackers, también conocido como los Duke o Cosy Bear, está operando como parte de los servicios de inteligencia del Kremlin para robar secretos médicos.

El coronavirus también ha demostrado que los países más pobres, como Bolivia, estamos como soldados sin armas en una guerra nunca antes vista ni soñada frente a la crisis sanitaria mundial. Sin embargo, hoy sólo queda mirar hacia adelante y hacer lo que dicta nuestro sentido común, si queremos vivir con dignidad en este mundo.

El mes pasado, Argentina ha empezado a distribuir su primera producción de kits de prueba rápida para la Covid-19 y Brasil contribuyó con la Universidad de Oxford para las pruebas de la vacuna del coronavirus. Ampliar su investigación, la de los científicos argentinos, que inicialmente era sobre el dengue, y fue adecuada al coronavirus, costó 100 mil dólares y hoy no están a merced de empresas extranjeras para la dotación de pruebas. Brasil, con todo su andamiaje investigativo desde las universidades, también ya está entre los países que pugnan por darle al mundo una vacuna contra la Covid -19.

A continuación, los biólogos Rodrigo Aguayo, Teresa Camacho, el investigador en medicina Christian Vargas, la microbiólogoa Esdenka Pérez y el director del Museo de Historia Natural d’Orbigny, Ricardo Céspedes, nos responden a la pregunta de por qué es importante que los Gobiernos inviertan en ciencia.

 

01 Christian Arias Reyes

Investigador del Instituto Universitario de cardiología y neumología de Québec, Universidad Laval, Canadá

Porque la investigación científica, la ciencia, nos permite comprender y resolver problemas de manera objetiva, eficaz y eficiente. Nos permite generar información objetiva y confiable, a partir de la cual los tomadores de decisiones pueden actuar informados y nos permite crear tecnologías para mejorar nuestra vida.

La investigación científica no se limita a las ciencias puras y naturales; es esencial para el desarrollo de la economía, la educación, las ciencias sociales, las ciencias de la salud, el entretenimiento, en fin, toda actividad humana. Como humanos individuales y como sociedad, tenemos en frente un sinfín de problemas, desafíos, que son inherentes a nuestra vida y nuestra interacción con nuestro medio. La investigación científica nos permite descifrar estos problemas y abordar estos desafíos a partir de un método ordenado, sistemático, replicable y comprobable, que acumula y confronta evidencia. Esto resulta en mejores decisiones.

En Bolivia, si bien existe un presupuesto destinado a la investigación científica, es mínimo. Esto trae como consecuencia directa e inmediata la escasez o inexistencia de políticas, estrategias y tecnologías específicas para la realidad nacional, lo que deriva en la adopción de extranjeras, que generalmente terminan fracasando. Abundantes ejemplos de esto pueden verse en antiguas leyes educativas, normativas ambientales aún vigentes, estrategias de explotación de recursos naturales, compra de equipos e insumos de salud, programas de manejo y conservación de áreas protegidas, normativas agroforestales y ganaderas, y así la lista se hace bien larga.

Invertir significativamente en investigación científica le permitiría a Bolivia, en primer lugar, ser menos dependiente de otros países, es decir, avanzar en temas de soberanía alimentaria, tecnológica, energética y social. Es importante entender que los diferentes países invierten en investigación para atender las problemáticas que les interesan, es así que temas como la desnutrición infantil, el dengue o la fiebre amarilla, que son vitales en Bolivia, no reciben atención mundial como las enfermedades coronarias y la obesidad.

Un ejemplo puntual son los respiradores utilizados en terapia intensiva para pacientes de Covid-19, la gran mayoría de estos equipos no funcionan bien en la altura, por tanto, no son adecuados para nuestro sistema de salud. Sin embargo, ha habido iniciativas bolivianas que han fabricado respiradores idóneos. Lo mismo pasa en temas ambientales y de cambio climático. Por tanto, es Bolivia que tiene que hacerse cargo de solucionar los temas que le interesan porque nadie lo va a hacer por nosotros.

En segundo lugar, nos permitiría crear tecnología que vaya de acuerdo con nuestros objetivos de desarrollo. Actualmente se está discutiendo la introducción de cultivos transgénicos en nuestro territorio, y si bien la biotecnología presenta importantes oportunidades, la gran mayoría de estos organismos genéticamente modificados han sido estandarizados para producir en terrenos con características diferentes a las de los suelos bolivianos, lo que puede resultar en un deterioro importante de nuestros ecosistemas. La situación es la misma en proyectos de generación de energía como las termoeléctricas e hidroeléctricas, o de transformación de recursos naturales como las plantas de urea y de litio.

Invertir en ciencia marca la diferencia entre ser un país productor y vendedor de materias primas y ser un país exportador de valor agregado. Este razonamiento se aplica también a la ciencia pura, pues, ahora mismo, científicos belgas, peruanos y chilenos investigan cómo utilizar prometedores anticuerpos de llamas y alpacas para tratar el Covid-19; mientras en Bolivia estamos esperando que nos llegue algún fármaco milagroso o una vacuna experimental del exterior.

 

02 Ricardo Céspedes

Paleontólogo, Director del Museo d’Orbigny

La ciencia es el conocimiento per se, ya que sin él no estaríamos comunicándonos en este teléfono celular, ya que es producto de la investigación científica, y no estuviéramos buscando vacunas para esta pandemia. Todos los bienes transformados por el hombre son producto de la ciencia, si no, estuviéramos creyendo que el rayo es arrojado por los dioses.

Por lo tanto, la pobreza no sólo es la escasez de dinero, sino es la falta de conocimiento. Como dijo Albert Einstein: “Si ya supiéramos qué es lo que estamos haciendo, no se llamaría investigación”. ¿Verdad?

La inversión en investigación científica es el mecanismo más importante para el desarrollo. Hoy, todos nosotros esperamos de los científicos la cura para este mal. Si quieres entrar a la filosofía de la ciencia, también podemos citar a Einstein: “El ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros universo, somos una parte limitada por el tiempo y el espacio. Él se experimenta a sí mismo como algo separado del resto, como un espacio de ilusión de su conciencia, donde triunfan los deseos personales en desmedro de las demás personas”.

Nuestra tarea como científicos debe ser liberarnos de esa prisión, ampliando nuestro círculo para abrazar a todas las criaturas vivientes y toda la naturaleza. Es así que la ciencia, como el conocimiento, no tienen fronteras ni credos. Eso es lo que creo.

 

03 Esdenka Pérez Cascales

MSc Bióloga - Microbióloga Clínica

Es muy importante para un país invertir en ciencia y tecnología, ya que la ciencia permite avanzar a los pueblos, alcanzar una mejor calidad de vida a mediano plazo. Sin embargo, ninguna investigación puede llevarse a cabo sin una inversión económica previa.

Esto contempla infraestructura, equipamiento, materiales, reactivos y, por sobre todo, investigadores altamente capacitados.

Si bien existen emprendimientos del sector privado, así como también ONG que de alguna manera financian trabajos científicos, se debe impulsar un fondo estatal, la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología que impulse políticas científicas y que invierta en proyectos de investigación con aplicación inmediata y de relevancia, tanto en ciencias puras como aplicadas.

El desarrollo de ciencias aplicadas repercute inmediatamente en problemáticas sociales así como también en la generación de empleos; sin embargo, ésta no puede alcanzar un nivel operativo si no existe previamente el conocimiento científico puro, por lo tanto, toda inversión en ciencia como política estatal de desarrollo debe contemplar estos dos factores.

La pandemia del SARS-CoV-2, al margen de la catástrofe en salud pública que representa para la humanidad y especialmente para los países en desarrollo como Bolivia, nos demuestra que en el país existe una profunda carencia de inversión tanto pública como privada para la generación de conocimiento científico. Si algo debe dejarnos esta situación es la necesidad imperativa de apoyar y fomentar a los científicos locales, identificarlos tempranamente y realizar seguimiento con apoyo en su formación académica, impulsando el acceso a posgrados en universidades de nuestro país mediante la otorgación de becas o reducción en los aranceles de estudio para así impedir la fuga de profesionales en busca de postgrados en otros países. Si hay algo peor que no inducir a los jóvenes a la investigación es perder el recurso humano valioso por políticas desacertadas de los Gobiernos.

La inversión en investigación científica a partir de ahora debe estar direccionada a la solución de problemáticas emergentes en nuestra región, como salud pública, seguridad alimentaria, medios alternativos de energía, conservación de la biodiversidad y aprovechamiento de los recursos naturales de manera sostenible.

 

04 Teresa Camacho

Herpetóloga, Centro Kayra del Museo d’Orbigny

Muchas veces se piensa que la investigación científica es ajena a la sociedad, que los científicos son esas personas raras y casi invisibles. Sin embargo, desde el celular en el que muchos leerán esta nota o la computadora donde se escribió este artículo, la mayoría de las cosas que tenemos a nuestro alrededor tienen una base científica, incluso mucho de los alimentos que consumimos o consumiremos tienen relación la ciencia.

Si comenzamos por el principio de esta pandemia, fueron los científicos quienes alertaron sobre esta pandemia mucho antes de que ésta ocurra, advirtiendo sobre el uso y consumo de fauna silvestre como un peligro latente para la humanidad, así como la deforestación que no sólo puede traer enfermedades como ésta, sino que pone en juego nuestra sobrevivencia en el futuro, con cada hectárea de bosque que se pierde también se están perdiendo flora y fauna, incluso aquella que aún no ha sido descrita y que puede traer las soluciones y curas para muchas enfermedades.

Pero los científicos no sólo advierten sobre posibles escenarios futuros, sino que trabajan pasa solucionar y mejorar la vida de toda la población, ayudan a adaptar la tecnología a circunstancias locales para tomar las decisiones adecuadas a nuestras diversas realidades por lo que la ciencia y los científicos deberían ser primordial en la toma de decisiones, siendo partícipes en las elecciones y decisiones que tomen los Gobierno como compra de equipos, insumos, materias primas más adecuados a nuestra realidad y necesidades.

Uno de los ejemplos más claros en las últimas semanas es el uso de substancias “milagrosas” que curan la Covid-19, basados en información anecdótica sin fundamento científico que puede tener efectos tóxicos o muertes que ya han comenzado a verse en Bolivia.

También es necesario incorporar más la ciencia en la educación, una educación de alta calidad, equipando con profesionales de excelencia, capaces de actualizase para transmitir los últimos avances a sus estudiantes y que cuenten con el material y laboratorios para hacer sus investigaciones. ¿Se imaginan no esperar a que otro país haga una vacuna sino ser capaces de hacer esto nosotros mismos? ¿O ser capaces de procesar las muestras de enfermedades acá y no tener que enviarlas a otros países como pasaba al principio de la pandemia? No tenemos que esperar a que algo se desarrolle en otro país, nosotros mismos podemos hacerlo. En otros países de la región, los primeros en ofrecer sus servicios para hacer pruebas para la Covid-19 fueron las universidades, que ya hacen investigación y que contaban con los equipos necesarios y personal capacitado que pudo comenzar a procesar cientos de muestras al día.

Bolivia tiene científicos de alto nivel y muchos de ellos migran a otros países o no regresan después de terminar sus estudios en el extranjero por la falta de oportunidades.

El desarrollo científico es uno de los elementos más importantes para el progreso económico un país, las decisiones acertadas pueden hacer que el futuro sea más próspero y sostenible. A veces es muy tentador tomar el camino rápido y obtener beneficios económicos tan rápido como dure una gestión, pero el bien de un país tiene que ser sostenible a largo plazo, el cual sólo puede ser posible si comenzamos a escuchar a especialistas y fomentamos la educación e investigación.

Rodrigo Aguayo Vedia

Biólogo e investigador

En las últimas décadas, en la mayoría de las sociedades o pueblos modernos o desarrollados se ha comprendido que estamos viviendo en una sociedad del conocimiento y por eso ellos invierten en ciencia (ciencias exactas y naturales hasta sociales). A raíz de esto, ya la historia nos ha mostrado que la cura de enfermedades, la protección del medioambiente y la producción de energía dependen de la ciencia y, claro, también de la tecnología.

La alta correlación entre la inversión en ciencia y el desarrollo de los países ha sido ampliamente documentada por lo que los países en vías de desarrollo están obligados a promover las inversiones en este ámbito para tratar de generar soluciones acordes a sus necesidades y requerimientos que en muchos casos no son resueltas con las propuestas o paquetes de los países desarrollados.

En ese sentido, también es muy importante escuchar, poner atención a los resultados de las investigaciones, pues se ha constatado que las enfermedades emergentes como la Covid-19 fueron proyectadas hace varios años por distintas investigaciones e investigadores. Y quizás si como sociedad hubiésemos escuchado estaríamos preparados y cambiado varios hábitos que destruyen la biodiversidad y provocan enfermedades.

Finalmente, gracias a la ciencia y la tecnología es que tendremos (esperemos lo más antes posible) la vacuna para la Covid-19, pandemia que creo que ha cambiado a nuestra sociedad y esperemos que cambie la visión de los gobernantes para priorizar la ciencia en sus territorios como respuesta a los problemas de la sociedad, ya que nunca será insulso invertir en la ciencia.