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Jue, Nov

Perspectivas del maíz estadounidense en Latinoamérica

Internacional
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La demanda de proteína animal, en particular la avícola, en mercados como Colombia, Perú y México, ha impulsado las importaciones de maíz y la producción pecuaria en la región.


De acuerdo con un informe del Servicio Agrícola Exterior (FAS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Latinoamérica (excepto Brasil y Argentina) representa cerca del 25% de las importaciones mundiales de maíz.

La demanda de maíz de importación en la región ha crecido constantemente con los años apoyada en la expansión del sector pecuario, en particular la producción avícola. La demanda de proteína animal ha aumentado gracias a mejores condiciones económicas y mayores ingresos.

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En la primera mitad de 2020, el comercio del maíz en la región se mantuvo estable con un poco de impacto por el COVID-19. Estados Unidos ha sido el principal proveedor, por lo que se ha beneficiado del incremento de importaciones de Latinoamérica.

Sin embargo, las importaciones de maíz de Estados Unidos se han ido rezagando poco a poco, motivadas por los cambios en los mercados clave como Colombia, Perú y México.

En la primavera de 2019, los precios de Estados Unidos llegaron a un máximo de cinco años debido a un retraso sin precedentes en la siembra a causa del clima húmedo. Hacia el verano, la incertidumbre del tamaño de la cosecha mantuvo los precios altos, lo que afectó la competitividad del maíz de Estados Unidos en los mercados extranjeros, según el informe del FAS.

Otros factores como las inundaciones en el río Mississippi añadieron retos de logística y limitaron el tráfico de barcazas hacia las terminales del Golfo. Es probable que también haya contribuido a las menores exportaciones la preocupación por la calidad de la cosecha de 2019 (es decir, bajo peso específico y granos quebrados/dañados).

De esta forma, Colombia y Perú viraron hacia Argentina, que anteriormente había sido su principal proveedor, mientras que México también procuró diversificar sus proveedores.

Colombia y Perú, mercados clave en Suramérica
Bajo el Acuerdo de Promoción Comercial entre Estados Unidos y Colombia, el maíz estadounidense está sujeto a cuotas arancelarias. Las cuotas combinadas de maíz amarillo y blanco son de 3.3 millones de toneladas en 2020. Dentro de las cuotas, el maíz de Estados Unidos no tiene aranceles. Por encima de las cuotas, el maíz estadounidense está sujeto a aranceles que cada año disminuyen hasta llegar a cero en 2023.

El Acuerdo de Promoción Comercial entre Estados Unidos y Perú estableció cuotas arancelarias. Las cuotas crecen 5% al año en el transcurso del período de 12 años de eliminación progresiva de aranceles, que termina en 2023. La cuota arancelaria de 2020 para el maíz amarillo es de 3,102,656 toneladas con el arancel de importación de sobrecuota del 6.3%; para el maíz blanco es de 201,673 toneladas con el arancel de importación de sobrecuota del 5%.

En Colombia, el maíz de otros orígenes (es decir, Mercosur) está sujeto a un arancel del 25% más un gravamen variable bajo el sistema de franja de precios, cuando las importaciones se cotizan por debajo del maíz nacional. El maíz estadounidense está exento de la franja de precios.

Ya que las cuotas arancelarias se manejan por el orden de llegada, los importadores han regresado al maíz estadounidense. Incluso, ya llenaron las cuotas en los primeros seis meses de 2020. Colombia depende de la importación de maíz porque la producción nacional sigue siendo pequeña: abastece apenas el 20% del consumo anual.

Las importaciones están impulsadas por la creciente demanda de alimento balanceado en la producción avícola y porcina. En años recientes, la demanda de alimentos para consumo humano ha crecido relativamente más rápido, un reflejo de la llegada de inmigrantes de Venezuela.

Las disposiciones relacionadas al maíz del Acuerdo de Promoción Comercial entre Estados Unidos y Perú fueron introducidas paulatinamente el 1 de enero de 2020 y ahora el maíz estadounidense entra a ese país sin aranceles ni cuotas. Perú evalúa la eliminación de aranceles a las importaciones de maíz de otros orígenes distintos a Estados Unidos, pero bajo su sistema de franja de precios están sujetos a un gravamen variable cuando las importaciones se cotizan por debajo del maíz nacional.

La investigación peruana de aranceles compensatorios del maíz estadounidense durante 2018 y 2019 coincidió en parte con un período de precios sólidos en Estados Unidos, que condujo a una reducción en la participación de mercado de Estados Unidos. Aunque la amenaza de la investigación de estos aranceles compensatorios terminó en enero de 2020 sin que diera lugar a un arancel excesivamente gravoso, un gravamen variable más bajo ha impulsado la competitividad del maíz de otros orígenes distintos al estadounidense.

Cabe señalar que en enero de 2020 el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI) dictaminó no imponer aranceles compensatorios. En 2020, el gravamen variable ha sido US$0 a US$21 por tonelada y desde agosto solo ha sido de US$4 por tonelada.

Perú depende de las importaciones porque su producción representa apenas un tercio del consumo anual. El maíz cultivado en el país se usa mayormente en la industria alimentaria, mientras que el de importación se usa para satisfacer la demanda de alimento balanceado del sector avícola en expansión de Perú.

México, el principal destino del maíz estadounidense
México es el principal destino del maíz amarillo estadounidense, usado principalmente en alimento para animales. El maíz blanco que se produce a nivel nacional se usa más en alimentos para consumo humano. La infraestructura que se desarrolló a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha mejorado mucho la competitividad del maíz estadounidense sobre sus proveedores de Suramérica. Desde 2008, el maíz estadounidense ingresa a México sin aranceles y así seguirá bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Casi 60% del maíz estadounidense entra por camión y ferrocarril, mientras que los embarques de Suramérica viajan distancias más largas por mar y a su llegada incurren en mayores costos para viajar dentro del territorio. Con las ventajas de transporte, Estados Unidos abastece prácticamente todas las necesidades de importación de México. Aunque México realiza esfuerzos puntuales para diversificar sus proveedores, las fuerzas del mercado limitan la viabilidad de ese enfoque.

Brillantes perspectivas de exportaciones de EE. UU.
De cara a 2020-21, actualmente Estados Unidos pronostica tener la segunda cosecha de maíz más grande registrada y que las exportaciones crezcan un 23% (cerca de 11 millones de toneladas) en comparación al año pasado. Se espera que el maíz estadounidense sea competitivo gracias a las grandes existencias que hay y a la menor competencia de otros exportadores, a saber, Argentina, Brasil y Ucrania.

Se pronostica que el crecimiento de exportaciones en esos países sea limitado debido a cada vez menos suministros disponibles (Argentina y Ucrania) y precios nacionales sólidos (Brasil). En Brasil, la fuerte demanda de exportaciones de carne a China ha estimulado la expansión de la producción de carne de res, cerdo y pollo. Se espera que esta evolución fortalezca la demanda de maíz en el mercado nacional de Brasil y que modere el volumen disponible para exportación.

Con términos preferenciales y menos competencia esperada, el próximo año el maíz estadounidense debe ser capaz de recuperar participación de mercado en Latinoamérica.