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Las ventas de productos tradicionales -hidrocarburos y minerales- lograron registrar 2.264 millones de dólares con un crecimiento del 28% en relación a enero-marzo de 2021, mientras que su volumen descendió un 15%, detonando un “efecto precio” positivo.
La Paz, 10 de mayo (ANF).- Las exportaciones bolivianas crecieron en un 31% en el primer trimestre del año, respecto al mismo periodo de la gestión pasada, y la soya fue uno de los productos que más aumentó, en términos de valor, según información difundida por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Al primer trimestre, las ventas externas alcanzaron los 3.037 millones de dólares, situándose como el segundo monto más importante de los últimos 12 años. Solo superado por el primer trimestre de 2014 cuando el país exportó 3.183 millones de dólares.

Mientras que en 2016 se registró el monto exportado más bajo con 1.615 millones de dólares, seguido por la gestión 2017 con 1.691 millones.

Las ventas de productos tradicionales -hidrocarburos y minerales- lograron registrar 2.264 millones de dólares con un crecimiento del 28% en relación a enero-marzo de 2021, mientras que su volumen descendió un 15%, detonando un “efecto precio” positivo.

Las exportaciones de productos no tradicionales incrementaron un 42% tanto en valor como en volumen, impulsadas principalmente por el buen desempeño de las exportaciones de los productos oleaginosos y sus derivados como también de las ventas externas de las maderas y sus manufacturas.

Entre los productos que más crecieron están la soya (61%), confecciones textiles (77%) y frejol (88%). Entre los productos que cayeron sus exportaciones está joyería (-48%), carne bovina (-26%) y quinua (-25%).

/ANF/

 

Del Editorial de El Diario de La Paz Bolivia.-Como reacción tardía, el gobierno ha lanzado una campaña de iniciativas y decretos para contrarrestar la crisis agropecuaria que enfrenta el país, así como responder a campañas de prensa, en particular de EL DIARIO. Esa crisis alimentaria ha determinado que los consumidores nacionales ya no conozcan lo que son los productos nativos y, al mismo tiempo, que los mercados de venta de alimentos se vean sobre abastecidos de artículos baratos de origen extranjero y del contrabando, considerando que, de no existir, la población boliviana estaría en una etapa de hambruna.

No solo se trata de medidas económicas, sino también discriminatorias y racistas, destinadas a beneficiar única y exclusivamente a la burguesía soyera y vacuna.
Esa pérdida de la soberanía alimentaria proviene de la política agraria que puso en aplicación el gobierno de Evo Morales al asumir el poder hace casi veinte años, la misma que consistió en dictar disposiciones legales antidemocráticas y contra los indígenas del país, como la Constitución Política vigente, la Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria y una a serie de medidas populistas. Y, ahora, disposiciones burocráticas absurdas que, en vez de resolver el problema agrario nacional, lo agravan, al extremo de que no hay quién cultive los campos, pues miles de hectáreas cultivables quedaron abandonadas a las inclemencias del tiempo, para convertirse en arenales o para cultivar coca.
Ejemplos de esa política antinacional son la Ley del Arancel Cero para importar maquinaria para la agricultura y otros, el Decreto Supremo 4.701 que crea la Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria, otro elefante blanco, o los proyectos para industrializar las chirimoyas y las cebollas, así como el establecimiento de una agricultura colectivista, que iguale a los fracasados “koljoses” comunistas que fueron un fracaso absoluto y causaron el derrumbe del socialismo durante el régimen soviético, y otros no menos fantasiosos, fruto de la ignorancia supina de la realidad, la historia y la economía agraria del país. A esos aspectos se debe agregar las políticas de oídos sordos de los gobiernos ante las reclamaciones de la prensa, y la falta de idoneidad de los funcionarios.
No solo se trató de medidas económicas aisladas, sino también disposiciones racistas y discriminatorias contra los indígenas, destinadas a fortalecer la burguesía soyera y ganadera del oriente y condenar a muerte a la agricultura indígena del altiplano y los valles, todo con el falso título de “gobierno indígena” y “gobernar” en nombre de los indígenas.
La nueva burocracia populista lo único que hará será derrochar un presupuesto inicial de 40 millones de bolivianos, sin contar cartas y espadas, en vez de dictar medidas para hacer cultivar las 500 mil hectáreas de tierras arables hoy abandonadas en el altiplano, valles y yungas.

Notas Relacionadas

Un trabajo por parte de profesionales y técnicos municipales, que tienen que ver con la Reproducción de Clones de Hijuelos de Plátano, se desarrolla en el Vivero Agroforestal Municipal de San Ignacio de Moxos.

Es un mandato del alcalde Dr. Juan Carlos Abularach, apoyar en la producción agrícola, para ello en el Vivero Agroforestal Municipal se está trabajando en lo que viene a ser producir el plátano de buena calidad.

Se realiza un trabajo que tiene que ver con el tratamiento profesional para mantener los Cormos de Plátano libres de plagas gracias a la utilización de productos que garanticen un producto sano, a través de un saneamiento Fitosanitario a las plantas.

“Estos Cormos de plátano pasan por un período de saneamiento y luego de trabajar en su tratamiento y así podemos obtener una buena cantidad y calidad del producto final para su entrega a las comunidades o tal vez a las personas que deseen producir el plátano”, manifestó el ingeniero Fernando Pérez, responsable de la Unidad Forestal del GAM SIM.

Por otra parte, informar que, en el Vivero Agroforestal Municipal, se tienen 14 mil quinientos plantines de chocolate Mojeño que en un mes estarán listos para ser entregados a las familias de las comunidades como en la capital ignaciana.

 
 
 

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