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Dom, May

Visualizando a la Roya común del maíz

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Claves para la identificación y manejo de una enfermedad que avanza y genera preocupación a muchos productores de maíz temprano y tardío.

Figura: Mapas REM de presencia y % de lotes tratados de Roya (Puccinia sorghi) en maíz temprano y tardío, campaña 2019/20.

Caracterizando a la enfermedad

Agente causal: Puccinia sorghi

A diferencia de lo que podría interpretarse por su nombre científico, este parásito absoluto afecta exclusivamente al cultivo del maíz y no al sorgo, y utiliza como hospedante alternativo al género Oxalis spp. para completar su ciclo durante el invierno. Las esporas se distribuyen por el viento, desde esta maleza hacia las hojas de maíz, comenzando así la infección.

Condiciones predisponentes

El desarrollo de la enfermedad es muy dependiente de la susceptibilidad de los genotipos y de la abundancia del inóculo. Normalmente esta enfermedad se asocia a fechas de siembras tempranas, amplitud térmica y temperaturas nocturnas frescas. Los tejidos más jóvenes son más susceptibles. Las temperaturas ideales para la germinación de las esporas se consideran más bien frescas, entre los 16 y 25°C, y condiciones de mojado foliar de al menos 6 horas favorecen la infección.

Signos y síntomas para su identificación y sus efectos sobre la planta

La enfermedad se distribuye de forma uniforme en el lote. Los primeros síntomas en manifestarse son puntos cloróticos en la superficie de la hoja para que más tarde, en los cultivares susceptibles, se desarrollen rápidamente en pústulas urediniosóricas grandes alargadas, de color herrumbroso oscuro presentes en el centro de la hoja, mayoritariamente en el haz, pero también en el envés. Luego las pústulas se vuelven negras, cuando las uredosporas son sustituidas por las teliosporas, las cuales continúan su erupción rompiendo la epidermis a medida que la planta madura hacia el final de su ciclo.

Las pústulas generan una disminución del área foliar verde, limitan la intercepción de la radiación solar y la translocación de fotoasimilados para el llenado de los granos, mermando el rendimiento. Esto hace que la planta busque removilizar carbohidratos desde la caña, debilitándose y aumentando el riesgo de vuelco.

Manejo

Las medidas de manejo siempre deben ser dirigidas, en principio, a la prevención y deben pensarse como un cúmulo de acciones integradas que posibiliten un abordaje integral. La medida preferencial es la resistencia genética, osea el uso de cultivares resistentes. Es fundamental conocer el grado de susceptibilidad del híbrido a sembrar, sin embargo, cuando la elección del híbrido se basa en el alto potencial de rendimiento, muchas veces esto se deja de lado y son los fungicidas foliares los que ganan terreno, más aún con el aumento de prevalencia e intensidad de la enfermedad.

La aplicación de fungicidas es recomendable cuando exista presión y con híbridos susceptibles. Las mezclas de triazol y estrobilurinas presentan buenos porcentajes de control desde estado vegetativo V6 a R1.

Control químico

Si bien hace unos años no era una práctica generalizada, la aplicación de fungicidas foliares es una herramienta valiosa para reducir las pérdidas de rendimiento causadas por esta enfermedad. Según algunas investigaciones, un nivel de severidad del 10% del área foliar afectada puede ocasionar reducciones de hasta el 8% principalmente en el peso del grano.

Como en todos los casos, para poder tomar la decisión de realizar el control químico es necesario conocer dos conceptos: Umbral de Daño Economico (UDE) y Umbral de Acción (UDA). El UDE es un valor de la enfermedad en el cual la pérdida ocasionada por la enfermedad es igual al costo de su control. Para su cálculo se debe considerar el costo de aplicación del fungicida, el precio del maíz y el rinde potencial. El UDA es un valor de intensidad de la enfermedad en donde debe ser controlada, siempre teniendo en cuenta la susceptibilidad del híbrido y las condiciones ambientales predisponentes, para que no se supere el UDE, por lo tanto el UDA siempre es menor que el UDE.

Para diagnosticar oportunamente este patógeno y no errar en la toma de decisión de control, se deben realizar los monitoreos cuantificando meticulosamente el avance de la enfermedad a partir de V6 hasta 15 días después de R1, poniendo principal foco en la hoja de la espiga (He) y las hojas inmediatamente superior (He+1) e inferior (He-1).

Una de las metodologías utilizadas para calcular el UDA recomienda cuantificar en cada monitoreo el número de pústulas presentes en las hojas de al menos 10 plantas elegidas al azar, para luego calcular el valor de pústulas promedio por hoja. El umbral frecuentemente presenta valores de entre 5 a 15 pústulas promedio por hoja, aunque el valor preciso dependerá de la situación de cada campaña.

Otra de las metodologías desarrolladas, que buscó generar una herramienta práctica y sencilla para estimar el nivel de esta enfermedad, es la regla de los espacios. Es una estructura tipo grilla, de 10*22cm con 10 espacios equidistantes de 2.5*2.5cm. Para el monitoreo se coloca en la nervadura desde el tallo, se hacen 3 repeticiones/ hoja y se saca un promedio de espacios ocupados por pústulas/hojas. En este caso, el umbral es de 2 a 4 espacios ocupados en maíces entre V8 y R1.

Conocer las características de las enfermedades que pueden desarrollarse en los cultivos es fundamental para implementar herramientas de manejo efectivas para su control y que formen parte de una estrategia integral a largo plazo.

Referencias:

Mapas enfermedades REM. https://www.aapresid.org.ar/rem-malezas/mapa-enfermedades/

Encuesta REM a socios Aapresid.

https://issuu.com/aapresid/docs/encuesta_rem_2021_1_

FAUBA, Herbario Virtual - Cátedra de Fitopatología. https://herbariofitopatologia.agro.uba.ar/?page_id=162

Formento, A. (2010) Enfermedades foliares reemergentes del cultivo de maíz: Royas (Puccinia sorghi y Puccinia polysora), Tizón foliar (Exserohilum turcicum) y Mancha ocular (Kabatiella zeae).
Fuente: AAPRESID