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Mar, Oct

Incitación militar al odio y al racismo

Actualidad
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Del editorial del prestigioso periòdico El diario de A muy pocos días de las desafortunadas declaraciones del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas demostrando su apoyo incondicional al gobierno y lanzando amenazas a la población, han abundado en diversos sitios del país posiciones de quienes creen que “están obligados a defender a las fuerzas armadas del país” y lo hacen incitando al odio y al racismo. Mucho se dice sobre “la urgencia y necesidad de que las fuerzas militares apoyen a la candidatura del MAS porque se deben, por gratitud, a la causa del Presidente”.

Parece que se olvida un precepto claro y contundente de la Constitución Política del Estado que prohíbe a los militares estar en grupos político-partidistas y determina que solamente están para “defender la integridad nacional y a las autoridades legítimamente constituidas”. Se olvida que nadie, por vestir el uniforme militar, puede tomar partido y declararse militante o partidario de tal o cual persona o grupo por simpatías que se tenga hacia ellos.

Incitar al odio y al racismo no le hace bien a ningún componente de la entidad armada; hacerse eco de lo expresado por el Comandante en Jefe con motivo del día de la patria, el 6 de agosto pasado, no le hace honor a militar alguno; al contrario, los disminuye, los sectariza y los hace contrarios al pueblo que aún cree en las fuerzas militares que deben tener misión y labor específica de servicio al país y, muy especialmente, de cuidar las fronteras.

En todos los países que tienen fuerzas armadas existe el principio de que la misión principal es defender al país y velar por el cumplimiento de sus leyes y, además, defender a autoridades legalmente conformadas. Casi con leves diferencias, lo mismo debe primar en Bolivia y ningún militar, de la graduación que fuere, puede declararse partidario de partido político alguno; hacerlo implica ir contra la Constitución y las leyes y sienta precedentes funestos para el futuro, porque implicaría “el casi retorno de gobiernos militares dictatoriales” que, felizmente, han pasado a la historia porque vivimos en Democracia y querría el pueblo que nunca se la abandone y sea perfeccionada en sus alcances y objetivos.

Las fuerzas militares del país, compuestas por Ejército, Fuerza Aérea y Fuerza Fluvial y Lacustre, tienen obligaciones específicas, alejarse de ellas es contrariar toda ley y vulnerar la Constitución Política del Estado. Que oficiales y soldados pueden votar en elecciones, nadie lo niega; pero tienen que hacerlo conforme a lo que la conciencia de cada uno lo decida y nadie, por poder que tenga, puede vulnerar ese principio. El país no debe estar sujeto a amenazas y posiciones que impliquen racismos, odios y complejos que solo acarrean más división y crean posiciones antagónicas que tienen que ser evitadas permanentemente.