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Mar, Ago

La grotesca política del MAS en pandemia Editorial El Deber

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(Copiado delprestigioso matutino cruceño El Deber) Fuera de toda lógica, otorgándose una atribución que no le corresponde, la Asamblea controlada por el MAS quiere definir el monto del bono sólo para decir que fueron ellos quienes definieron un monto mayor y sacar así un beneficio político en plena campaña electoral de un proceso del que probablemente ellos no participen por la probable violación de la ley en que incurrió su candidato presidencial al difundir datos una encuesta.

Igual que hizo con la aprobación del uso del dióxido de cloro en el Senado, el MAS sale ahora con el bono no de Bs 500 propuesto por el Gobierno sino de Bs 1.000 propuesto por ellos a manera de condición a la manera de niño caprichoso: ‘apruebo tus créditos para dar el bono pero el monto del bono lo defino yo, no vos’.

Y así como proponen Bs 1.000, también podían decir irresponsablemente Bs 2.000, Bs 3.000, ó Bs 5.000, que más da, si no serán ellos los que tendrán que conseguir los recursos ni administrar la pobreza.

Al margen de que el chantaje de la Asamblea se pasa por alto cualquier tipo de consideraciones económicas sobre las posibilidades de las finanzas del país para pagar un bono así, definir el monto no es su competencia, así como no es su competencia determinar las políticas de salud con el uso de un químico no aprobado por las autoridades que determinan el uso de tal o cual medicamento en el país.

Por cierto, a esa cadena de aberraciones pertenece la reciente amenaza del senador masista Efraín Chambi, quien dijo que el gobierno comete el delito de genocidio al no permitir el uso del dióxido de cloro y amenazó con pedir la expulsión de la OMS y la OPS si éstas no aceptan el uso del químico para combatir el coronavirus.

Otro eslabón de los sinsentido de dirigentes del MAS es la acusación que hizo el diputado masista Franklin Flores al ministro de Obras Públicas, Iván Arias, a quien pidió presentar certificado de negativo al Covid-19 porque sospecha que la autoridad viaja a diferentes regiones del país para contagiar premeditadamente con coronavirus a esas poblaciones.

¿Cómo puede un legislador expresar una barbaridad de ese tamaño sin merecer la censura de quienes lo escuchan? Solo es posible imaginar la horrorosa acusación como un acto de la misma mente capaz de pensar algo tan descabellado, quizá como una forma de hacer política que probablemente el propio Franklin Flores sí estaría dispuesto a poner en marcha.

A la misma serie de terror corresponden las expresiones de la gobernadora de Cochabamba, Esther Soria, también del MAS, cuando en una reunión con dirigentes movilizados contra el botadero de K’ara K’ara decía que ella dudaba de la existencia del coronavirus y pedía: “Quisiera ver a un enfermo de Covid-19”.

Así, jugando con la vida de los ciudadanos ante una amenaza mundial como es este virus, hacen política los dirigentes de ese partido, no se sabe si siguiendo instrucciones desde Buenos Aires, o simplemente para agradar a su jefe y así asegurarse de continuar aferrados a listas para acceder a cargos electivos.