Indígenas que marcharon en los 90 nunca pensaron que volverían a movilizarse por sus tierras

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Indígenas dicen que no se movilizan por ellos sino por sus hijos y por sus nietos. Con las dificultades de la edad marchan firmes hacia Santa Cruz.

Santa Cruz, 13 de septiembre (ANF).- Hilario Noto Noe, Pastor Iva Cayuba, Honorato Moe, Clemente Yubanure, Luis Noza, Ovidio Teco, Juan Walima, Jaime Méndez y Marcial Fabricano, nunca se imaginaron que tres décadas después tendrían que volver a marchar por la tierra de sus hijos y de sus nietos.

Los nueve adultos mayores participaron en la histórica marcha de 1990 por el Territorio y la Dignidad. Siguieron a sus padres y a sus abuelos en esa lucha por la tierra, por su Casa común, espacios que han habitado desde siempre.

En esa época éramos jóvenes, anotan ellos. Recuerdan que tenían la fuerza física y el espíritu de lucha; con el primero ahora combaten porque los años no pasan en vano, el cuerpo es más débil, los problemas de salud más frecuentes.

Pero su convicción de que es necesario luchar por su territorio no ha cambiado, más aún cuando sienten que están amenazados por personas ajenas cuyo único objetivo es apropiarse de las tierras para venderlas, extraer la madera, contaminar los ríos y terminar con su cultura e identidad.

ANF conversó con Hilario Noto, Pastor Iva Cayuba y Honorato Moe, ninguno pensó que a sus años tendrían que volver a marchar por la tierra y territorio, y en rechazo a los avasallamientos. Cada uno cuenta sus experiencia y motivaciones que ahora los mantiene en la movilización.

Hilario Noto tiene 63 años, se lo ve firme y con mucho ánimo de continuar la marcha hasta Santa Cruz, dice que los indígenas de los 90 fueron quienes alentaron esta movilización que inició el 25 de agosto.

“Marchamos en defensa de nuestro territorio. Nuestros abuelos buscaban la ‘loma santa’ (…). Hoy, después de 31 años nuevamente estamos marchando porque el Gobierno no respetó nuestra tradición, nuestra cultura y nuestro territorio”, contó a la ANF.

Su preocupación es el Polígono 7, que desde hace años no se respeta, específicamente el límite entre Cochabamba y Beni. “Está lleno de colonos. Ahorita la carretera está en medio de nuestro territorio, eso no queremos”, comentó.

Precisó que esa carretera por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure está avanzando, “Eterezama, Isinuta está todo puenteado, yo conozco todo eso. Están trabajando para que pase el TIPNIS”.
Le secunda Pastor Iva (61), es de su misma generación, de la comunidad de Trinidacito en el TIPNIS, recuerda que esa movilización era para poner límites a la violación de sus derechos, en ese tiempo ya interpelaron al gobierno por su falta de atención y respeto a los pueblos indígenas.

Con esa movilización lograron que el gobierno de Jaime Paz Zamora dicte un decreto supremo 22610, mediante el cuál se reconoció al Parque Nacional Isiboro-Sécure como territorio indígena de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Chimán que ancestralmente lo habitan, constituyendo el espacio socioeconómico necesario para su desarrollo, denominándose a partir de esa fecha Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure.

Considera que es un retroceso lo que viven los pueblos indígenas, porque si bien hace 30 años lograron proteger el TIPNIS, ahora nuevamente está en riesgo. Los indígenas también protagonizaron la VIII marcha en defensa de este territorio, cuando el gobierno de Evo Morales impulsó entre el 2010 y 2011 la construcción de una carretera por el corazón del TIPNIS.

Pensaron que con esta norma iban a estar seguros siempre, pero no fue así, la presión de ahora es determinante y cada vez peor. Pastor Iva dice que los “colonos” rebasaron los límites, pero no hay quien los pare.

“Pero con título o sin título igual la gente nos a avasallado, la colonización. La zona Sur en el polígono 7 donde se han metido, que no han respetado. Incluso hicimos una línea roja, la pusimos los comunarios del territorio para impedir que los colonos no ingresen, pero ahora están dentro. No hay respeto, se entran nomás. Pero no hay quién los pare”, apunta.

Honorato Moe tiene 76 años, es de la comunidad Villa Selva del TIPNIS. Ahora se ha sumado a la movilización para pedir que el Gobierno preserve sus territorios frente al acecho de personas ajenas que solo buscan destruir el bosque, que también es su Casa común.

“Yo en ese tiempo era joven de 46 años, y los mayores eran de 65, 70, 80 años. Hicimos ese acuerdo para defender nuestra tierra, el territorio de los indígenas trinitarios, moxeños del Beni (…)”, cuenta con la calma que sus años de vida le permiten contar que la lucha de la tierra siempre ha estado presente en sus vidas.

“El Gobierno tiene que respetar el territorio de los indígenas, de los originarios, eso es lo que estamos haciendo los de los 90 hemos levantado esta marcha”, insiste Moe.
Jaime Méndez tiene 51 años, es de la Tierra Comunitaria de Origen San Pablo. Es la tercera marcha en la que participa, dice que su movilización es para frenar los avasallamientos de interculturales y de ganaderos.

Para los indígenas que se movilizaron hace 31 años no ha cambiado la situación, observan que después de tantos años sus luchas siguen siendo por los mismo temas, tierra, territorio, dignidad y respeto hacia los pueblos originarios.

Señalan que a su edad no pensaron que tendrían que volver a marchar, ahora no lo hacen por ellos sino por sus hijos y por sus nietos, aunque muchos abandonan sus territorios para vivir tranquilos y sin conflictos con los foráneos que llegan sintiéndose dueños de las tierras.

La presidenta de la Central de Mujeres Indígenas del Beni, Verónica Mae, destaca la fuerza de los adultos mayores que impulsaron la movilización, que se pusieron al frente de la columna de la marcha a pesar de los problemas que tienen por su edad.

Explica que no pueden caminar más rápido por las personas mayores, pero también por los niños y niñas, un camión sigue detrás de la movilización para auxiliar a estas personas, porque son los más vulnerables.

//NVG//